6 de mayo de 2005
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COMER BIEN
Se jubila el gran jefe
Por Caius Apicius
Con el mes de abril se ha ido a su casa uno de los más grandes cocineros españoles: le ha llegado la hora de la jubilación a Benjamín Urdiain, durante treinta y dos años responsable de la cocina de ese templo de la alta gastronomía que es el madrileño restaurante Zalacaín.
Soy consciente de que a muchos lectores no les sonará demasiado su nombre. Normal. Benjamín Urdiain no ha sido nunca un cocinero "mediático"; lo mediático era el propio restaurante. Cuando Zalacaín abrió sus puertas, en enero de 1973, y Benjamín se hizo cargo de la cocina eran pocos los cocineros españoles cuyo nombre fuera conocido por el gran público; muchos ignoraban incluso el nombre del jefe de cocina de su restaurante favorito, por muy Jockey u Horcher que se llamase éste. La revolución mediática vino algunos años después, con el salto a la fama de Juan Mari Arzak y Pedro Subijana, cuando surgió en España, pero sobre todo en Guipúzcoa, la "nueva cocina". Ahora todos sabemos cómo están las cosas: lo que se conoce es el nombre del cocinero, y el del restaurante es más o menos accesorio; me consta que no todo el mundo sabe que el restaurante de Ferrán Adriá se llama El Bulli. Pero es que, además, Benjamín Urdiain es de natural tímido; o, si no lo es, lo parece al menos. Lo que sí sé –son muchos años conociéndolo, son muchos años de amistad– es que él no quería ser nunca el protagonista: ése era Zalacaín.